Con «un presidente que sale a defender a un fascista y a atropellar la verdad... y un Rey que pretende atropellar la dignidad de un pueblo...es difícil tener buenas relaciones», dijo Chávez , que respondía a preguntas sobre lo ocurrido en la Cumbre Iberoamericana. Sostuvo que cuando el presidente del gobierno español, Jose Luis Rodríguez Zapatero, pide sensatez y prudencia «no está siendo consecuente con lo que dice», porque en España «ha descalificado la defensa que he asumido a nombre de Venezuela».
«Lo triste de esto es que Zapatero haya salido a defender al fascista de Aznar» dijo, antes de añadir: «Además, con esa absurda excusa de que fue un presidente electo». «Entonces no se puede criticar a Hitler porque fue elegido por el pueblo alemán. ¿Significa eso que no se puede criticar a nadie? ¿Significa esto que Aznar tiene una patente de corso para venir por América Latina para decir que en Venezuela hay una dictadura, irrespetando a los venezolanos?», prosiguió el gobernante.
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, avisó posteriormente de que «la persistencia declarativa» de Hugo Chávez , «no ayuda» a salir del desencuentro de la Cumbre de Santiago de Chile, al tiempo que pidió «respeto» para las empresas españolas afincadas en el país sudamericano.
En rueda de prensa en el Congreso al término de la votación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el 2008, Moratinos reclamó a Chávez hasta por tres veces «respeto». «El Gobierno español sigue indicando respeto, respeto y respeto a las instituciones y empresas españolas como nosotros respetamos a las empresas e instituciones venezolanas», remarcó.
En cualquier caso, el jefe de la diplomacia española mostró el deseo del Gobierno de tener «una buena relación» con Venezuela y garantizó que hará «todos los esfuerzos para lograrlo y consolidarlo».
La actitud defendida por el Ejecutivo cuenta con el rechazo rotundo del PP, que insiste en que se llame a consultas al embajador español en Caracas. El presidente de la formación, Mariano Rajoy, dijo que no se trata de meros exabruptos sino de auténticas «agresiones al Estado español».









