
- ¿Por qué hay tantos casos de violencia escolar?
- Los ha habido siempre, el año pasado y hace ocho años. A medida que en la sociedad va habiendo más agresividad, eso se refleja en los centros educativos sin lugar a dudas. Es verdad que han coincidido casos de alta intensidad, que son las lesiones, porque los de baja intensidad, es decir, insultos, son habituales. Lo que sucede es que antes, esos mismos casos los profesores se los callaban.
- ¿Por qué los silenciaban?
- Por muchos factores: miedo a la represalias, porque la Administración miraba para otro lado, porque no le daban la razón al profesorado porque políticamente convenía dársela al alumno... Pero desde el momento en que tenemos el Compromiso Social por la Convivencia, que nos ha costado Dios y ayuda con la Consejería, que hemos trabajado durante mucho tiempo, el profesorado se ve que está protegido. Tienen asesoría jurídica y la Administración se pone de lleno y rápido a su lado. Por eso denuncia cualquier conflicto. No hay más casos y no hay que dramatizar, no estamos ni peor ni mejor, aunque un solo caso que exista ya es grave.
- ¿Le veo satisfecho con la Administración?
- Estamos satisfechos con el Compromiso Social que se firmó hace ahora un año, y con las medidas que se están derivando de él. Y es un compromiso no sólo con los profesores, sino también con la Fempex, con los padres de alumnos, con los medios,... vamos todos a una porque la educación, lo hemos dicho mil veces, es una cuestión de todos. Esa es nuestra satisfacción dentro de lo desagradable de los casos aparecidos, que tenemos un marco en el que profesor ya se siente protegido. A partir de ahí se puede hablar de muchas cosas.
- ¿Por ejemplo, de las diferencias con otros sindicatos como PIDE?
- Es que hay gente que no quiso firmar el Compromiso, prefirió rentabilizar votos. Ahora, como están fuera, intentan buscar una rentabilidad que no tiene nada que ver con la mejora de la calidad educativa, sino con sus propios intereses, diría yo. Una convocatoria como la que han hecho creo que es improcedente.
- ¿Y tan bien funciona ese Compromiso Social?
- La Administración sí está prestando atención a los profesores con problemas, y está siendo tan dura como nosotros requerimos, aunque todavía pedidos que a los docentes se les considere autoridad pública para que en caso de agresión se juzgue como delito con posibilidad de cárcel para dos a cuatro años. Ahora mismo se nos considera solo empleados públicos. Si realmente queremos dignificar la labor docente hay que reconocer que el profesor es una autoridad. En la clase, en la calle es uno más. De todas formas, si vemos que lo que recoge el Compromiso Social no se cumple, sin duda que lo denunciaremos. De eso todo el mundo puede estar seguro.
- ¿De todas formas, cómo analiza los casos producidos?
- Hay un signo común: son familias poco estructuradas. Y el caso de Norba Caesarina es distinto (el alumno tenía problemas psicológicos), pero sí exigimos que los equipos de orientación de cada centro sepa qué problemas tiene cada alumno. Los padres deben dar toda la información por el propio bien del hijo. Hemos hablado con los claustros de los centros donde se han producido estos casos y todos están satisfechos de la respuesta dada por la Administración. Así que, ¿cómo podemos arrogarnos la capacidad de convocar una protesta?. La violencia escolar es un problema social, siempre habrá casos, pero lo que queremos es que haya una respuesta inmediata. Cuando la máquina no funcione, lo denunciaremos.











