-Su cara me suena, no es la primera vez que viene, ¿verdad?
-No, vengo todos los años a poner el puesto de castañas con un chozo de escobas típico de Extremadura.
-La gente se le queda mirando cuando pasa.
-Sí, sí, me echan muchas fotos.
-¿De dónde saca las castañas que vende?
-Se las compro a un señor que las cuida muy bien, son ecológicas y no las trata químicamente. Son naturales.
-¿A cuánto está el cucurucho?
-El cucurucho pequeño cuesta un euro, el mediano lo vendo a dos euros y el grande, a tres euros.
-¿Suele visitar otros mercados medievales?
-No, normalmente vendo castañas en Plasencia.
-¿Y también va así vestido?
-No, no. Voy normal. Tampoco llevo el chozo.
-¿De dónde ha sacado la ropa?
-He ido comprándola poco a poco.
-¿Qué le parece el mercado?
-Está muy bien. La zona monumental de Cáceres es maravillosa para hacer un mercado medieval. Es única.
-¿A qué se dedica el resto del año?
-Me dedico también a la artesanía del cuero y un poco a la aceituna y la cereza. Pero este año ha sido muy malo porque no ha habido ni uvas, ni cerezas.
-¿Y le da para vivir bien?
-Sí, yo vivo bien. Mi intención es vivir necesitando cada vez menos. Yo vivo en el campo.









