
-¿Le gustan los bordados?
-Yo en mi juventud hice bordados a máquina y algunas cosas a mano, pero bordados en oro para este tipo de trabajos nunca los he hecho. La verdad es que nunca pensé que en Badajoz pudiera haber un lugar donde enseñaran este tipo de cosas.
-Aún es pronto, ¿pero cree que le será difícil aprender?
-Hoy es el primer día y estamos viendo cómo se monta el bastidor. La verdad es que no tiene nada que ver con el bordado a mano ni a máquina, el bastidor mide tres metros de largo por 70 centímetros de ancho. Parece muy distinto, pero tengo mucha fe en el profesor.
-¿Qué le gustaría bordar el día de mañana?
-Mi ilusión sería hacerle alguna cosita al Cristo de la Humildad, que es la imagen que más me gusta de la Semana Santa de Badajoz.
-¿Se ha fijado en los bordados de la ciudad? ¿Cuál le gusta más?
-Para mí el mejor es el que saca en la procesión de Semana Santa la Virgen de los Dolores. Es antiquísimo, de un valor incalculable.
-Ahora está aprendiendo bordados, ¿pero a qué se dedica habitualmente?
-Yo soy ama de casa y colaboro en lo que puedo con la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Soy viuda y por ese motivo procuro llenar mi tiempo haciendo cosas útiles. Siempre que puedo voy a lugares donde se enseñan manualidades y esto de los bordados me gusta.








